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La visión

OJO Y VISION

Nuestros ojos, nuestra ventana al mundo

Nuestros ojos funcionan como una cámara en la que numerosos componentes funcionan ordenadamente. Esto es magnífico, ya que la visión es nuestro sentido más importante.

Para la mayoría de la gente se trata de algo automático: abrir los ojos para ver el mundo. Cuando suena la alarma del despertador, vemos los números iluminados, el color de la colcha y el pijama, las hojas verdes del árbol a través de la ventana y el techo, al que no le vendría mal otra capa de pintura. La visión nos aporta el 80% de las impresiones sensoriales.

El ojo humano tiene un diámetro medio de 24 milímetros y pesa aproximadamente 7,5 gramos. Está formado por 6 gramos de agua y 1,5 gramos de tejido celular. Muy poco consumo de material para una cámara viva tan potente. Aún no sabemos exactamente cómo estos dos órganos con forma de canica consiguen ofrecer una imagen tan perfecta de nuestro entorno.

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Descripción detallada del funcionamiento de la óptica ocular

Independientemente de si está leyendo la última revista de moda o viendo un emocionante partido de fútbol en la televisión: la radicación solar que se proyectan en la revista o la pantalla de la televisión penetran a través de sus ojos. Lo primero con lo que inciden  es la córnea. Es visible y palpable desde fuera y tiene que enfrentarse a factores como el polvo y los gases nocivos.

Después de la córnea, las radicaciones  de luz atraviesan la cámara anterior del ojo y la pupila del interior del iris. El iris, visto desde fuera, determina el color de los ojos. Un ojo oscuro tiene muchos pigmentos, mientras que otro más claro tiene menos.

La cámara anterior del ojo está llena de un líquido acuoso. La córnea y el cristalino se alimentan de los tres centímetros cúbicos que se producen a diario de este líquido. Un sofisticado sistema de drenaje garantiza la cuidadosa eliminación del líquido que ya no es necesario.

La tarea del iris es equivalente a la apertura de una cámara. Dilata o encoge la pupila. Puede regular con precisión el número de rayos que penetran el ojo. Puede expandirse o contraerse dependiendo del grado de luminosidad. En caso de extrema luminosidad, puede encogerse hasta los 1,5 milímetros. En una noche oscura, puede abrirse hasta los 8 milímetros.

¿Cómo funciona realmente la visión?

La radicación  de la luz sigue penetrando hacia el interior hasta llegar al cristalino. Este tiene un diámetro de aproximadamente 9 milímetros y un grosor de 4 milímetros. Se encuentra envuelto en los músculos ciliares. Es como el teleobjetivo de una cámara.

 

Cuando miramos a un objeto distante, el músculo se encuentra bastante relajado. Pero cuando miramos el reloj, el músculo se tensa. Como resultado, el cristalino se curva y aumenta el poder de refracción.

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Este valor se mide en dioptrías. Los objetos cercanos pueden reproducirse nítidamente gracias a la curvatura del cristalino. Los expertos llaman acomodación a este proceso. La capacidad de acomodar es muy eficiente, sobre todo durante los primeros años de vida de una persona. Un niño de doce años con los ojos sanos puede ver los objetos con una nitidez extrema a una distancia de hasta 8 centímetros. A los cuarenta, esta distancia es de 17 centímetros. A los setenta, aumenta hasta aproximadamente un metro.

Por cierto: el 95 por ciento de la agudeza visual se concentra en un punto diminuto de la retina. Este punto de 2 milímetros de diámetro recibe el nombre de mácula o "punto amarillo". En la fóvea (los expertos la llaman "mácula central"), el número de conos responsables de la visión a color es muy elevado. El punto de visión de mayor nitidez se localiza, por tanto, en la retina.

 

En esta también se encuentran los bastones, responsables de la visión nocturna y al atardecer. El humor vítreo se ubica en la parte trasera del ojo y consiste en una sustancia gelatinosa. Protege y sirve como soporte de la retina y el ojo. Tiene una estructura elástica y funciona como absorbente de impactos cuando se ejerce una presión repentina sobre el globo ocular.

¿Qué ocurre en la retina?

Finalmente, la luz llega a la retina. Los componentes más importantes de la retina son los bastones y conos anteriormente mencionados. Son fotorreceptores, y todo el mundo cuenta con un máximo de 130 millones.

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Ambos tienen tareas muy diferentes: los más de 120 millones de bastones generan el contraste claridad/oscuridad y aportan los tonos grises. Al mismo tiempo, los siete millones de conos nos regalan la belleza de los colores del mundo, pero solo cuando reciben abundante luz. De noche, todos los gatos son pardos.

Los humanos y la mayoría de los primates tienen tres tipos diferentes de conos. Gracias a esto podemos distinguir el rojo, el verde y el azul, los llamados colores primarios, así como muchos otros derivados de ellos. Los humanos percibimos como luz la radiación electromagnética con longitud de onda entre 380 y 780 nanómetros. Por ejemplo: una longitud de onda de entre 650 y 700 nanómetros activa la señal "rojo".

El nervio óptico parte de la zona trasera del ojo y se extiende hasta el centro de la visión en el cerebro. Es aquí donde se transmite la información visual de la retina. El centro de visión se localiza en la parte trasera de la cabeza, donde se procesa la información visual. En primer lugar, se forma una imagen invertida que el cerebro, o más exactamente, el córtex cerebral, se encarga de girar. La visión propiamente dicha no tiene lugar en el ojo, sino que es el cerebro el que crea la imagen.

Cuando un bebé nace, sus ojos ya pueden ver. Sin embargo, su agudeza visual se desarrolla a más largo plazo.

Los ojos del recién nacido son deslumbrantes. Una sonrisa ilumina su cara. Para una madre, este es uno de los momentos más emocionantes al abrazar a su hijo por primera vez. Los ojos de un bebé aún tienen que desarrollarse, y no pueden distinguir bien su entorno. Todos los pequeños tienen que aprender a andar y a hablar, así como sus ojos tienen que aprender a ver.

Por este motivo, es importante saber que aproximadamente el 20% de los niños menores de cuatro años sufren problemas de visión. Pero no hay de qué preocuparse: las gafas infantiles que existen hoy en día pueden ayudar a mejorar las habilidades visuales de su hijo.

Todos los seres humanos disponemos de habilidades motoras y visuales codificadas en nuestra genética (información que nos permite aprender a ver, caminar y correr). Un recién nacido puede ver desde el momento que llega el mundo. Sin embargo, la visión de un bebé tiene que madurar mucho hasta equipararse a la de un adulto. Los más pequeños tienen que desarrollar, en primer lugar, su agudeza visual, es decir, las habilidades que les permitirán reconocer ciertos detalles e identificar objetos.

El desarrollo de las habilidades visuales: de recién nacido a niño

- Durante el primer mes de vida, la visión del bebé está nublada, pero puede distinguir entre luz y oscuridad. Su horizonte visual no se extiende a más de 30 centímetros.

- Durante su segundo mes, el bebé empieza a reconocer contornos faciales y formas. El pequeño también puede distinguir colores.

- Durante el tercer y el cuarto mes de vida, el bebé empieza a sonreír a sus padres, puede diferenciar los colores y ver claramente en un rango de 25 centímetros.

- En su quinto mes, el bebé ya puede reconocer a sus padres. Este hecho se hace evidente cuando el padre o la madre intentan abandonar la habitación, ya que el niño comienza a llorar.

- En el sexto mes de vida, el pequeño agarra objetos y puede ver nítidamente cosas en la distancia.

- En su séptimo mes, el bebé ya no solo puede agarrar objetos, sino moverlos y girarlos. Durante el octavo mes, los niños pueden distinguir entre caras familiares y desconocidas.

- En el noveno mes, los dedos índice y pulgar se convierten en herramientas activas, e incluso pueden agarrar los objetos más pequeños con una precisión impresionante.

- Al año de vida sus ojos pueden percibir objetos que se mueven rápidamente.

- Cuando el niño cumple cuatro años, su agudeza visual llega a ser como la de un adulto.

- Cuando el niño tiene 6 o 7 años de edad, el desarrollo de sus habilidades visuales casi se ha completado.

- Con 8 o 9 años, el desarrollo del campo de visión es tal que el niño puede reconocer perfectamente entornos y acontecimientos.

Detectar y tratar problemas de visión

Para garantizar el desarrollo normal de la visión de un niño, su cerebro necesita el estímulo adecuado. Si los ojos del pequeño padecen alguna anomalía, este estímulo visual puede resultar fallido. Si un problema de visión es detectado y tratado en una fase temprana, el niño puede desarrollar una visión normal.

Pídanos consulta si ha observado alguno de los siguientes comportamientos en su pequeño, ya que pueden ser indicios de un problema de visión:

- Estrabismo (ojo desviado) claramente visible y permanente

- Inclinación o torcimiento de cabeza

- Apertura excesiva de los ojos

- Molestia de la luz o incapacidad de reaccionar ante ella

- Muecas o frotamiento de los ojos de manera obsesiva

- Movimiento de los ojos sin enfoque

- Dificultad para agarrar objetos

En el caso de los niños mayores, los problemas de visión pueden hacerse patentes a través de los siguientes síntomas:

- El niño se tropieza frecuentemente o se choca con los muebles

- Los problemas de visión aumentan con la falta de luz y la oscuridad

- Descenso de las calificaciones escolares

- Al niño no le gusta leer

- El niño se aísla de otros niños

- Los dolores de cabeza recurrentes también pueden ser indicativos de un problema de visión

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